Marcahuasi…Supervivientes del Diluvio en los Andes…(2)

 



El dato bíblico habla de Masma como quinto hijo de Ismael. Mis investigaciones siguieron el siguiente rumbo: Ismael es el progenitor de la raza árabe; pero no el progenitor inmediato, sino muy remoto, el bíblico.
El color de su raza no era el de los árabes, mestizos de moro y blanco, sino el moro mismo. El color mestizo, muy claro ya de los árabes, se ha desprendido del primitivo moro por medio de cruces sucesivos con razas blancas. Por eso, aún cuando los árabes reconocen a su antecesor a Ismael, difieren mucho en el color, de la raza primitiva de Ismael; ésta era la raza mora o berebere y a ella también pertenecía, aproximadamente, su quinto descendiente, Masma. Yo debía, pues, buscar el origen de Masma entre los pueblos moros.
Estos, en el antiguo mundo, fueron pueblos esencialmente errantes. Según sus costumbres, se dividieron en dos grandes ramas: los moros de la tierra, que recorrían los desiertos, designados con el nombre genérico de «bereberes» y los del mar, que fueron los «fenicios». Entre los del primer grupo hubo dos pueblos que sobresalieron de entre todo el resto de las tribus «berebere s» y que constituyeron naciones de residencia fija.
Estos fueron los mauritanos, al noroeste de África, y los himiaritas al sur de Arabia. Con ambos pueblos, mauritanos e himiaritas se relaciona esta investigación.
Localizada así la posición geográfica de estos grandes pueblos moros primitivos, pasé a estudiados más de cerca. Muy pronto encontré entre ellos el probable origen histórico del nombre Masma.

En efecto, un diccionario histórico (y el dato puede encontrarse en cualquier diccionario de esta índole, tal como el diccionario enciclopédico Hispano Americano), ocupándose de la antigua Mauritania, país que los romanos consideraban como poblado por una raza de origen inmemorial, a la que por este motivo llamaron “autóctona”, consigna este interesante dato:

“Mas muda” (del árabe macmuda pronunciado mashmuda), nombre de una de las cinco antiquísimas tribus que poblaron Berbería, la cual ocupó la parte más occidental de la Mauritania Tingitana y moró en las sierras del Atlas mayor, en sus faldas y llanos, estableciéndose en cuatro de las siete provincias del antiguo reino de Marruecos.
Aquí estaba, pues, el dato que buscaba.
El nombre de Masmuda procede del de Masma, en la misma forma y con el mismo título que el de otros muchos pueblos antiguos que derivaban su nombre del que tuvo el jefe o el héroe primitivo de su raza, tal como Astures, de Astur Andaluces, de Ándalos; Italianos, de Ítalo; Fenicios, de Fénix; Romanos, de Rómulo y Remo; etc…
Masma, quinto hijo de Ismael es, pues, el primitivo jefe o rey de los masmudas, pueblo de raza mora que habitó en Mauritania, el actual Marruecos. El dato es importante porque constituye el primer jalón para fundamentar una investigación precisa, llevándola desde las vagas informaciones mitológicas de la Biblia a las informaciones sujetas a comprobación de la historia.

Se presentaba luego un segundo punto por investigar: ¿Qué relación pudo tener con el Perú el pueblo mauritano de los masmudas situado en el noroeste de África y separado de América por la extensión del Atlántico? o formulando la pregunta de otra manera: ¿por qué ruta y en que época pudo el pueblo masmuda llegar al Perú?

Las rutas desde luego son dos, a través de los océanos: la del Atlántico y la del Pacífico. Por razón de proximidad, la primera habrá sido la seguida por los masmudas; en cuanto a la segunda, debió ser la seguida por los himiaritas, de los que hablaré más adelante.

La investigación de estas posibles emigraciones de pueblos africanos a América se relaciona principalmente con la época en que ellas pudieron ser realizadas. Tal hecho se remonta sin duda a una época remotísima de la que ya no guarda recuerdo la historia. Existen sin embargo datos que pueden aprovecharse para la solución buscada.

Si la Atlántida, isla o continente, existió, estaba situada, como todos los datos lo indican, en el Atlántico, entre la costa occidental de África y la. oriental de América. Este pueblo de los masmudas situado en la parte más occidental de África, pudo trasladarse a América por medio de las antiguas islas de la Atlántida.
Pero hay aún otra suposición más lógica y sugerente. Si la Atlántida existió, ¿no serían, entre otros, los masmudas los dispersos restos de esa raza perdida de los atlantes?

Véase, entre otras, las razones en que pueda fundamentarse esta hipótesis:

  1. Al iniciarse la catástrofe que sumergió a la Atlántida, catástrofe que seguramente no se realizó en un solo día, sino por sucesivos y paulatinos hundimientos, sus habitantes buscaron refugio en las tierras más próximas, que eran las del continente africano. Los mas mudas pudieron ser parte de estos pueblos atlantes fugitivos.
  2. En su nueva patria, los masmudas atlantes, conservando el recuerdo de la antigua, dieron a los lugares que habitaron los nombres que les eran familiares, y así llamaron «Atlas» a la cadena montañosa en torno de la cual poblaron, según lo dice el dato más arriba consignado.
  3. La raíz Atl, abundante en el idioma mejicano, no existe sino en tres palabras en el antiguo continente: Atlántico, Atlante y Atlas, a las cuales puede agregarse la de atleta y su derivado alto. De éstas, la única que existe como nombre geográfico, o sea Atlas, se halla en Mauritania, en el país de los masmudas. En cuanto a las de atleta y aún alto se aplican, aún hoy, perfectamente, a esa raza de fornidos moros, corpulentos, casi gigantescos, que constituyen los actuales marroquíes. Según esta deducción, al producirse el hundimiento de la Atlántida, sus moradores huirían a las tierras más próximas: unos a América y fueron los que la historia llama mexicanos, y otros al África, y fueron los mauritanos, y entre ellos los masmudas. Mexicanos y mas mudas habían sido atlante s y reconocido un mismo origen, el de Ismael, según la Biblia.
  4. Y en efecto como corroboración de lo anterior, puede aducir se el siguiente argumento filológico. Los nombres hebreos como Ismael, Daniel, Ezequiel, etcétera, se componen de una raíz y del sufijo «el» qué parece determinar al nombre. Apartado el sufijo en el nombre Ismael, queda Isma, y nótese que este nombre Isma contiene la transposición de los dos nombres citados en esta forma: masi-canos y masi-mudas.
Separadas por el vasto océano estas dos ramas de la descendencia de Ismael, después de la catástrofe de la Atlántida, la rama africana de los atlantes.
O sea los masmudas, debieron buscar el modo de comunicarse con sus hermanos del otro lado del Atlántico.

Los atlantes de África (mauritanos) hicieron la ruta a América por el Atlántico. Los atlante s de Asia (himiaritas, del sur de Arabia) la efectuaron por el Pacifico. Unos y otros, en sus expediciones marítimas, no son conocidos por sus nombres de mauritanos y de himiaritas, sino por el nombre genérico de fenicios, que son los moros del mar, como ya dije: Están relacionados, simbólicamente, con el fénix.

Cuando en la época de Salomón, el rey fenicio Hiram pone a disposición de aquél su flota para las expediciones a Tarsis ya Ophir, se sobrentiende que son dos flotas: una que parte de los puertos hebreos sobre el Mediterráneo y que va de oriente a occidente hacia el país de Tarsis; en este caso los fenicios que la tripulan son mauritanos; otra que parte de Hezión Gueber, puerto en el mar Rojo, y va a Ophir (Perú) por el Pacífico, o sea de occidente a oriente; en esta, los fenicios que la tripulan son himiaritas,

Los cuentos y leyendas de Las mil y una Noches fueron escritos o recopilados por escritores himiaritas y contienen muchas leyendas referentes a América, como en los viajes de Simbad el Marino y otros.

Los fenicios que llegaban a América por oriente (los mauritanos) viajando hacia Tarsis (país de la plata), entraban a ella por el Amazonas o por el río de la Platal y remontándolos con balsas llegaban hasta el Perú y Bolivia, a las regiones ricas en oro y en plata; los que llegaban por occidente (los himiaritas), arribaban a las costas del Ecuador (país de Saba) y a las costas del Perú (país de Ophir), igualmente en busca de esas riquezas.

En América, las tripulaciones fenicias de ambas flotas, prosiguiendo siempre el curso inicial de su viaje, se alternaban: los fenicios mauritanos volvían a Asia por oriente y los fenicios himiaritas volvían por occidente. De este modo, el secreto de estas expediciones marítimas a las lejanas colonias de donde obtenía sus riquezas la metrópoli (los hebreos de Salomón y antes de éste los egipcios y caldeas), se conservaba, y para las naciones rivales quedaba siempre oculto e ignorado el lugar del mundo en que se hallaban aquellos países ricos en metales.2

Otra razón, tal vez la primordial, del curso de estas flotas, era la de ajustar su movimiento al curso de los grandes astros, el sol y la luna. Había así, por motivos religioso-astronómicos, una flota del sol y otra de la luna, conforme a las apariciones del Fénix.

De este modo, pueblos mauritanos (masmudas) han podido llegar al Perú. Llegaron por Oriente, siguiendo el curso de los grandes ríos, ya sea el Amazonas, ya el de la Plata. En este último caso, hicieron etapa en el altiplano de Bolivia y forman parte de aquellos pueblos que según la prehistoria del Perú tienen como lugar de origen el Titicaca, de donde se esparcieron luego por el Perú.

Débora Goldst
CronicaSubterranea
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