Visitantes de la antigüedad….(4)

 
Los cristianos aseguran que Jesús es el hijo de Dios. Defensores de la teoría del astronauta de la Antigüedad afirman que era el hijo de un dios extraterrestre. La Biblia también se puede interpretar en clave ufológica. 
Las antiguas tablillas de arcilla sumerias, los textos védicos, las crónicas mayas, el Antiguo Testamento o el Nuevo hablan de un dios o de dioses del cielo y de las estrellas. Creer que son extraterrestres o que sus poderes sobrenaturales son el reflejo de una tecnología hiperfuturista es una cuestión de fe. Tanto como lo es la creencia religiosa tradicional. Esta interpretación del visitante de la Antigüedad supone que los extraterrestres intervenían claramente en los asuntos humanos y que tomaban partido por unos u otros. Y uno de los ejemplos que estos creyentes suelen utilizar para defender sus teorías es el episodio bíblico del éxodo de los judíos desde Egipto hacia Israel.
Según ellos, Moisés guiaba a su pueblo y una nave espacial guiaba a Moisés: “Yahvé marchaba delante de ellos: de día en columna de nube, para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego, para alumbrarlos”, se puede leer en el libro Éxodo. El faraón se arrepintió de haber dejado marchar a los judíos y mandó un ejercito a perseguirlos. Los alcanzaron al llegar al mar Rojo y, cuando estaban a punto de masacrarlos, el mar se abrió para dejar pasar a los judíos. Para algunos, esta es una demostración más de la existencia de esa nave alienígena: fue ella la que separó las aguas con algún sistema de propulsión o fuerza gravitatoria, y devolvió después el mar a su estado normal para atrapar a los perseguidores. Además, la nave alimentó al pueblo de Israel durante su travesía, haciendo llover maná.
 Jesús, según estas misma teorías, era un enviado alienígena, y sólo así se explicaría el episodio de la transfiguración. “Resplandeció su rostro como el Sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.” Junto a él aparecieron en es momento los profetas Moisés, que teóricamente había muerto bastantes años antes, y Elías, que un día despareció en “un carro de fuego” que se lo llevó al cielo.
Muchos están seguros de que tanto Moisés como Elías reaparecieron en una nave para hablar con Jesús, quien, según el escritor yugoslavo Vlado Kapetanovich, procedía de un planeta llamado Apu y cuyo nombre extraterrestre era Zay. Su presencia en Israel se explica, de acuerdo con Kapetanovich, por la existencia en la zona de antiguas construcciones apunianas, levantadas en visitas anteriores de habitantes procedentes de ese planeta. Los milagros de Jesús relatados en la Biblia y, por supuesto, la resurrección y ascensión, fueron obra de su carácter extraterrestre, de acuerdo con estas mismas interpretaciones.
taringa.net
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